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LumaVet nació de una pregunta que miles de dueños se hacen a las 2 de la mañana, sentados en el piso junto a la jaula de su perro: ¿existe algo más que pastillas y esperar?
Hace diez años vimos de cerca lo que les pasa a los perros cuando el sistema convencional no tiene respuesta. Los medicamentos enmascaran el dolor pero no reparan nada. La Gabapentina los adormila y les roba la personalidad. Los AINEs controlan los síntomas mientras el daño continúa en silencio. La cirugía cuesta lo que la mayoría no tiene, entre $60,000 y $120,000 pesos, sin garantía de recuperación total. Y el crate rest, aunque necesario, previene que el daño avance pero deja las células sin la energía para sanar de verdad.
La tecnología que usaban los veterinarios de rehabilitación en clínica existía desde hacía décadas. Fotobiomodulación a 660nm, probada en más de 400 estudios peer-reviewed, respaldada por universidades veterinarias, usada en hospitales especializados de todo el mundo. Pero completamente inaccesible para el dueño común, no porque no funcionara, sino porque una sesión clínica costaba entre $500 y $800 pesos, se necesitaba regularidad para que funcionara, y transportar al perro durante el crate rest podía revertir semanas de recuperación.
Nadie había resuelto ese problema de manera seria. Los dispositivos genéricos en el mercado no especificaban la longitud de onda correcta, no tenían la potencia suficiente para penetrar tejido profundo, y no estaban diseñados para el formato que un perro en reposo puede tolerar sin sujeción.
Construimos LumaVet para cambiar exactamente eso.
Diseñamos un dispositivo que opera a 660nm y 810nm, las longitudes de onda con respaldo clínico para tejido superficial y profundo, con la potencia real para llegar hasta 30-40mm de tejido, hasta el disco intervertebral, hasta el tejido nervioso, hasta donde ningún suplemento oral llega. En formato pad flexible, para que el perro se acueste encima durante 15 minutos sin que nadie tenga que sujetarlo, sin traslados, sin estrés, en su propio espacio de reposo.
No producimos en masa. Verificamos cada dispositivo antes de que salga. Nos negamos a usar componentes que no entreguen las especificaciones correctas, porque sin 660nm real el dispositivo no hace nada útil, solo calienta la superficie y crea una falsa sensación de estar actuando. Y ofrecemos garantía de 30 días porque sabemos que el dueño que llega a nosotros ya gastó en diagnósticos, medicamentos, suplementos y sesiones que no llegaron donde tenían que llegar, y merece probar sin riesgo.
Diez años después, seguimos haciendo una sola cosa con la misma obsesión con la que empezamos: llevar la misma tecnología que usan los veterinarios de rehabilitación directamente al hogar de cualquier dueño que se niegue a quedarse sin opciones. Sin laboratorio que financiar. Sin representante que visitar consultorios. Sin margen farmacéutico que defender.
Solo la ciencia que siempre existió, en el formato que por fin hace posible usarla todos los días.