Información de contacto

LumaVet nació de una pregunta que miles de dueños se hacen a las 2 de la mañana, sentados en el piso junto a su perro: ¿existe algo más que pastillas y esperar?

Hace diez años vimos de cerca lo que les pasa a los perros cuando el sistema convencional no tiene respuesta. Los medicamentos enmascaran el dolor pero no reparan nada. La Gabapentina los adormila y les roba la personalidad. Los AINEs controlan los síntomas mientras el daño continúa en silencio. Y esconder las pastillas en queso cada mañana — sabiendo que ese queso está aplastando el cartílago que intentas proteger — es la trampa en la que nadie debería estar atrapado.

La tecnología que usaban los veterinarios de rehabilitación en clínica existía desde hacía décadas. La fotobiomodulación a 660nm, probada en más de 400 estudios, respaldada por universidades veterinarias, usada en hospitales especializados de todo el mundo. Pero completamente inaccesible para el dueño común: una sesión costaba entre $500 y $800 pesos, se necesitaba regularidad para que funcionara, y transportar al perro durante el crate rest podía revertir semanas de recuperación.

El colágeno hidrolizado en formato líquido llevaba años demostrando resultados en estudios de absorción. Pero el mercado solo ofrecía masticables horneados a más de 150°C — destruyendo hasta el 80% de los péptidos activos antes de que el perro los digiriera — o pastillas que nadie podía garantizar que se estuvieran tragando.

Nadie había resuelto ninguno de los dos problemas de manera seria.

Construimos LumaVet para cambiar exactamente eso.

Diseñamos un dispositivo que opera a 660nm y 810nm — las longitudes de onda con respaldo clínico para tejido superficial y profundo — con la potencia real para llegar hasta 30–40mm, hasta el disco intervertebral, hasta el tejido nervioso, hasta donde ningún suplemento oral llega. En formato pad flexible, para que el perro se acueste encima durante 15 minutos sin traslados, sin estrés, en su propio espacio de reposo.

Y formulamos un colágeno líquido de prensado en frío — sin calor, sin destrucción de péptidos, con 98% de absorción en 90 segundos — con cero calorías, sin xilitol, sin conservadores artificiales, invisible sobre las croquetas. Para que la rutina preventiva no dependa de si el perro coopera ese día.

No producimos en masa. Verificamos cada dispositivo antes de que salga. Nos negamos a usar componentes que no entreguen las especificaciones correctas. Y ofrecemos garantía porque sabemos que el dueño que llega a nosotros ya gastó en diagnósticos, medicamentos, suplementos y sesiones que no llegaron donde tenían que llegar — y merece probar sin riesgo.

Diez años después, seguimos haciendo una sola cosa con la misma obsesión con la que empezamos: llevar la misma ciencia que usan los veterinarios de rehabilitación directamente al hogar de cualquier dueño que se niegue a quedarse sin opciones.

Sin laboratorio que financiar. Sin representante que visite consultorios. Sin margen farmacéutico que defender.

Solo la ciencia que siempre existió, en el formato que por fin hace posible usarla todos los días.